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Descendiente del jabalí, de piel oscura y estilizadas extremidades, nuestro cerdo ibérico constituye la última raza porcina de pastoreo de Europa, habitando a sus anchas por el suroeste de la Península Ibérica. Toda una tradición del saber comer se une a una industria artesanal que perdura durante siglos y cuya evolución en los últimos años ha sido espectacular.

El cerdo ibérico constituye hoy en día el eslabón perdido de raza porcina de pastoreo que, tras milenios de esfuerzo por adaptarse al ecosistema, desde la época pre-romana hasta nuestros días, ha conseguido convertirse en una animal capaz de sacar el máximo partido de los recursos naturales.

A lo largo del suroeste de la Península, campea a sus anchas dejando tras sus pezuñas todo un ecosistema de gran riqueza natural: la dehesa arbolada con encinas y alcornoques. Resquicios del bosque mediterráneo, la dehesa cumple una triple función el pastoreo, el laboreo y el monte. De este entorno se aprovecha todo, al igual que del cerdo ibérico que adquiere gracias a la dehesa sus peculiar fisonomía.

El sector del cerdo ibérico ha experimentado un importante crecimiento dentro de la industria cárnica debido a numerosos factores entre los que cabe destacar el incremento en el consumo doméstico de este exquisito manjar.

Su pieza más codiciada, el jamón ibérico ha sido el propulsor principal de todo un sector que se está recuperando espectacularmente de dos importantes crisis: el incremento en la producción de cerdo blanco y la importancia de sus jamones y las enfermedades animales que han azotado a las explotaciones ganaderas de Europa.

El cerdo ibérico no tiene parangón y su cada vez mayor penetración en el mercado, lo convierte en un producto digno de estudio.

 
Cómo reconocerlo
 

Forma exterior
Jamón de forma estilizada, de caña fina y alargada. Pezuña oscura.

Etiqueta
Todos los jamones ibéricos certificados por los Consejos Reguladores de las diferentes Denominaciones de Origen llevan una vitola alrededor de la pezuña que acredita la calidad de la pieza (Bellota, Recebo o Campo/Pienso).

Color
El color, muy característico, va del rosa al rojo púrpura.

Aroma
Aromas intensos, agradables y llenos de matices.

Sabor
Muy delicado y poco salado. Exquisito.

Textura
Poco fibrosa. La grasa tiene un aspecto brillante y es blanda al tacto.

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